Por qué el sistema financiero de Costa Rica está absorbiendo más riesgo justo cuando tiene menos capacidad para absorberlo
Costa Rica está absorbiendo más riesgo de crédito precisamente cuando tiene menos capacidad para absorber pérdidas. La mora sube en un entorno que, en teoría, debería estar reduciéndola. A diferencia de sus cinco vecinos (Guatemala, Panamá, Honduras, El Salvador y Nicaragua), tampoco tiene un motor de crecimiento externo, sea fondeo internacional o remesas, que amortigüe el impacto, ni un margen de rentabilidad que compense el riesgo que está asumiendo. El problema es propio, generado adentro. Y llega justo antes de que entre en vigor un marco regulatorio, el Acuerdo SUGEF 2-10, que le va a costar más caro absorber a partir de 2027.
Nada de esto es una crisis. Los seis países de la región cumplen sin sobresaltos los indicadores prudenciales clásicos: capital muy por encima de los mínimos regulatorios, liquidez holgada. La pregunta relevante para 2026 tampoco es si el sistema tiene colchón, porque lo tiene. Es qué tan rápido se está consumiendo ese colchón en Costa Rica específicamente, y por qué ahí y no en el resto de la región.
Una advertencia antes de seguir: Una mayor mora no implica, por sí sola, un deterioro sistémico. Tampoco un ROE bajo prueba causalidad con la mora: ambos pueden ser síntomas de un mismo entorno, uno de sobreendeudamiento en ciertos segmentos y otro de mayor competencia por captación, sin que el primero explique al segundo. Lo inusual, y es la base de este artículo, es que las dos cosas ocurran al mismo tiempo, en el mismo país, mientras las variables macro que normalmente explicarían el primer fenómeno se mueven en la dirección contraria.
1. La paradoja: la mora sube cuando todo lo demás mejora
El Banco Central de Costa Rica, en su Informe Anual de Estabilidad Financiera 2025, documenta que la mora amplia en colones del Sistema Bancario Nacional (créditos en mora, liquidados y en cobro judicial) pasó de 10.5% a 11.4% y a 12.6% entre 2023 y 2025. En el sector cooperativo el deterioro es todavía más marcado: de 11.7% a 13.8% en el mismo período.
Eso ocurre mientras el resto del panorama mejora. La Tasa de Política Monetaria bajó de 6% a 4% y a 3.25% al cierre de cada año entre 2023 y 2025, una reducción acumulada de casi 300 puntos base. La inflación general cerró 2025 en -1.2% interanual, después de cerrar 2023 en -1.8% y 2024 en 0.8%. Es un entorno prácticamente sin presión de precios. El desempleo, por su parte, bajó de 7.9% en enero de 2024 a 6.3% en diciembre de 2025. Menor costo del crédito, precios estables, más empleo: las tres variables que normalmente facilitan el pago de deudas se movieron a favor del deudor, y la mora subió de todas formas.
Fuente: Banco Central de Costa Rica, Informes Anuales de Estabilidad Financiera 2024 y 2025. Mora amplia SBN en colones y TPM de cierre de año, BCCR. Inflación general de cierre de año, BCCR. Desempleo: 7.3% es el promedio anual 2023; 7.9% corresponde a enero de 2024 y 6.3% a diciembre de 2025 (único rango que el BCCR reporta explícitamente), por lo que no son puntos mensuales estrictamente comparables entre sí.
El propio BCCR plantea la hipótesis. El deterioro se concentra en consumo y tarjetas de crédito, y luce más como un problema de sobreendeudamiento de ciertos segmentos de hogares que como un problema cíclico. Lo confirma un dato adicional del mismo informe: la participación de consumo y tarjetas dentro de la cartera del Sistema Bancario Nacional aumentó 4.0 puntos porcentuales en colones y 2.7 puntos porcentuales en dólares entre 2022 y 2025. La calidad de ese segmento empeora al mismo tiempo que pesa cada vez más dentro de la cartera total. Como contraste, la mora en dólares sí mejoró en el mismo período (de 13.0% a 10.2% entre 2023 y 2025), en buena parte porque el crédito en esa moneda creció con fuerza y diluyó el peso relativo de la cartera vieja.
2. El costo de la paradoja: la brecha de rentabilidad
En la lógica convencional de precios de riesgo, un mayor riesgo de cartera tendería a venir acompañado de un mayor retorno que lo compense. En Costa Rica pasa algo distinto: la cartera se deteriora mientras el retorno sobre el patrimonio es el más bajo de los seis países de la región.
Vale una aclaración técnica. La relación empírica entre mora y ROE no es una ley establecida en la literatura bancaria: la mayoría de estudios encuentra que más mora se asocia con menor rentabilidad, pero otros trabajos, empezando por García-Marco y Robles-Fernández (2008) con bancos españoles, documentan el patrón inverso en algunos contextos, donde bancos menos rentables adoptan después políticas de crédito más conservadoras. Es un debate abierto en la academia (conocido como "bad management hypothesis" vs. "moral hazard hypothesis") que todavía no se resuelve de forma concluyente. Lo que sí es un hecho, sin depender de ninguna teoría, es que Costa Rica combina hoy el peor ROE y una mora que sube, y esa combinación puntual es la que le deja menos margen para absorber el próximo choque, gane o no la causalidad ese debate.
El propio BCCR reporta que el ROE del Sistema de Intermediación Financiera Regulado se mantuvo prácticamente plano, en 6.2% al cierre de 2025 (Moody's Local calcula 7.0% específicamente para la banca). Compárese con Guatemala (17.8%, Banguat), El Salvador (15.44%, SSF), Panamá (15.09% en el Centro Bancario Internacional a mayo de 2026, SBP), Honduras (14.78%, CNBS) y Nicaragua (13.2%, BCN). Ningún otro país de la muestra está ni remotamente cerca del nivel costarricense.
Fuente: Costa Rica, BCCR (SIFR, dic-2025; Moody's Local reporta 7.0% para la banca específicamente). Guatemala, Banguat (dic-2025). Panamá, SBP, Centro Bancario Internacional (may-2026). Honduras, CNBS (feb-2026). El Salvador, SSF (may-2026). Nicaragua, BCN (dic-2025). Los cortes y perímetros institucionales no son idénticos entre países; se usa el dato más reciente y agregado de cada fuente oficial.
Esto no es un problema menor de rentabilidad baja. Es la razón por la que el deterioro de cartera costarricense pesa más que el mismo deterioro en cualquiera de sus vecinos: cuando llegue el momento de provisionar con más fuerza, Costa Rica tiene menos ingresos recurrentes con qué absorber ese costo antes de que golpee el capital.
3. Guatemala: el mismo mecanismo, un paso atrás
Guatemala es la comparación más útil de las cinco restantes, y conviene decir explícitamente por qué. No es el país más parecido a Costa Rica en tamaño ni en estructura de mercado. Sí es el único que muestra el mismo mecanismo específico, crédito de consumo y tarjetas que crece rápido y concentra el deterioro de cartera, en una etapa aparentemente anterior del proceso.
El Banco de Guatemala, en el primer Informe de Estabilidad Financiera que publica (diciembre de 2025), reporta indicadores agregados sólidos: capital de 15.5%, ROE de 17.8%, morosidad general de apenas 2.4%. En el desglose por segmento aparece la misma mecánica que en Costa Rica: el crédito a los hogares se desaceleró de un crecimiento de 17.0% en 2024 a 6.9% en 2025, mientras la mora de las tarjetas de crédito subió de 5.3% a 5.5% en el mismo período. El crédito de consumo crece menos, y aun así su calidad empeora.
Fuente: Banco de Guatemala, Informe de Estabilidad Financiera, diciembre 2025 (primer informe que publica esta institución). Guatemala no ofrece serie histórica anual descargable; solo el comparativo 2024 vs. 2025 que reporta el propio informe.
La diferencia importante es que el Banco de Guatemala todavía no enmarca esto como una señal de sobreendeudamiento, como sí lo hace explícitamente el BCCR para Costa Rica. Guatemala no es una premonición ni una certeza de que va a seguir el mismo camino, eso no se puede afirmar con los datos disponibles. Pero si el mecanismo es el mismo, vale la pena que un CRO en Costa Rica lo tenga en el radar como una segunda observación del fenómeno, no como una casualidad aislada.
4. Por qué es un problema propio, no importado
Este es, quizás, el punto más importante para entender por qué Costa Rica no puede simplemente esperar a que pase el ciclo: no tiene la salida que sí tienen sus vecinos.
En Panamá, el crédito local prácticamente se estancó (+0.18% interanual a mayo de 2026), pero el sistema en su conjunto sigue creciendo porque la cartera internacional pasó de representar 26% del crédito total del Centro Bancario Internacional en 2020 a 43% hoy, según la SBP. El motor de crecimiento del sistema panameño ya no es doméstico.
En Honduras y El Salvador, el crecimiento de depósitos está atado casi uno a uno al de las remesas. Según la CNBS, los depósitos en Honduras crecieron 11.8% interanual a febrero de 2026, impulsados por remesas que crecían 10.0% interanual en el mismo período. Esas remesas, según el propio informe, representan más de la mitad de las Reservas Internacionales Netas del país. En El Salvador, los depósitos crecieron 16.9% interanual al cierre de 2025 (Moody's Local), mientras las remesas familiares alcanzaron un récord histórico de USD 9,987.9 millones ese año, un aumento de 17.7% interanual según el Banco Central de Reserva, equivalente a cerca de una cuarta parte del PIB del país. Costa Rica no tiene ninguno de los dos amortiguadores. No es una plataforma de fondeo internacional como Panamá, ni depende de una diáspora que le inyecte liquidez como Honduras o El Salvador. El crecimiento, y el deterioro, de su cartera se genera casi en su totalidad por decisiones de crédito dentro del país. No hay un motor externo que compense ni que sirva de excusa.

Fuente: Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), Informes de Actividad Bancaria. Participación de cartera internacional en el Centro Bancario Internacional: 26% en 2020, 43% a mayo de 2026. Crédito local: variación interanual +0.18% a mayo de 2026.
Fuente: Honduras, CNBS, Informe de Coyuntura Financiero Económico, feb-2026 (depósitos +11.8% interanual; remesas +10.0% interanual). El Salvador, depósitos: Moody's Local, cierre 2025 (+16.9% interanual); remesas: Banco Central de Reserva de El Salvador, cierre 2025 (+17.7% interanual, USD 9,987.9 millones). Costa Rica no aparece en el gráfico por no tener un motor de remesas comparable; ver Sección 4 del artículo.
Costa Rica no tiene ninguno de los dos amortiguadores. No es una plataforma de fondeo internacional como Panamá, ni depende de una diáspora que le inyecte liquidez como Honduras o El Salvador. El crecimiento, y el deterioro, de su cartera se genera casi en su totalidad por decisiones de crédito dentro del país. No hay un motor externo que compense ni que sirva de excusa.
5. Lo que se le viene encima: el reloj regulatorio
El marco de gestión de riesgos ambientales y sociales de la SUGEF (Acuerdo 2-10) debe estar implementado antes de que termine 2026. Es costo operativo nuevo, en el momento exacto en que el margen ya es el más comprimido de la región. No hay indicios de que ese calendario vaya a moverse, y ningún otro país de la muestra enfrenta una combinación similar de compresión de margen más carga regulatoria nueva en el mismo año.
Lo que esto implica
Este artículo no ofrece proyecciones sobre hacia dónde va cada indicador. Los datos disponibles no lo permiten con rigor, y sería falso ofrecer certeza donde no la hay. Pero si el diagnóstico es correcto, hay preguntas que se vuelven más urgentes para quien gestiona riesgo o capital en un banco costarricense en 2026:
- ¿El deterioro es de segmento o de sistema? El BCCR ya identificó que se concentra en consumo y tarjetas. La pregunta abierta es si se contiene ahí o empieza a migrar a otras carteras, algo que cambiaría la magnitud de la respuesta necesaria.
- ¿Qué tan selectiva debe volverse la originación de crédito de consumo? Ese segmento ya pesa más dentro de la cartera y su calidad viene empeorando de forma sostenida, no puntual.
- ¿El seguimiento temprano de cartera está calibrado para un deterioro que no responde a las señales macro habituales? Los modelos que usan tasas de interés, inflación o desempleo como proxies de riesgo pueden estar dando señales equivocadas si el problema es específicamente sobreendeudamiento de hogares, desacoplado del ciclo.
- ¿Qué tan defendible es la estructura de márgenes actual? Hay competidores regionales que están cobrando el mismo tipo de riesgo a un precio más alto, o que compiten por captación de forma menos agresiva.
- ¿Cómo se secuencia la implementación de SUGEF 2-10 frente al ciclo de provisiones que ya está en marcha? La meta es que no se acumulen ambos costos en el mismo trimestre.
Ninguna tiene, todavía, una respuesta en los datos públicos disponibles. Por eso vale la pena seguirlas de cerca, en lugar de descansar en que los indicadores agregados de capital y liquidez, que hoy están bien tanto en Costa Rica como en toda la región, sigan estándolo.
Fuentes: Banco Central de Costa Rica, Informe Anual de Estabilidad Financiera 2024 y 2025; Banco de Guatemala, Informe de Estabilidad Financiera a diciembre de 2025; Superintendencia de Bancos de Panamá, Informe de Actividad Bancaria (2025-2026); Comisión Nacional de Bancos y Seguros de Honduras, Informe de Coyuntura Financiero Económico (cifras a febrero 2026) y Boletín de Datos de la Central de Información Crediticia (marzo 2026); Superintendencia del Sistema Financiero de El Salvador, Indicadores Financieros de Bancos (mayo 2026); Banco Central de Reserva de El Salvador, estadísticas de remesas familiares (2025-2026); Moody's Local, notas sobre Costa Rica, Honduras y El Salvador (2025-2026); Banco Central de Nicaragua, Indicadores del Sistema Bancario y Financieras (diciembre 2025); SUGEF; Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA); Fitch Ratings, perspectiva sectorial banca latinoamericana 2026.